Una hostia que sangró hace 20 años durante el rito de la comunión el 22 de octubre de 2006 en Tixtla, en Guerrero, sigue sorprendiendo a miles de fieles católicos.
El llamado milagro eucarístico se dio en una misa que se realizó en el Auditorio Municipal, donde unas 500 personas fueron testigos de la hostia sangrante.
Según los testimonios, una religiosa encargada de la distribución de la comunión, antes de tomar una forma, se percató de que esta estaba manchada de una sustancia roja.
Tras el hecho, se dirigió a comunicarle el suceso a los sacerdotes que dirigían la celebración, los padres Raymundo Reyna y Leopoldo Roque.
Ambos comienzan a llorar y es el momento en el que uno de los sacerdotes da a conocer el hecho a la asamblea y la muestra al público.
El sacerdote comienza a alabar a Dios, e inicia a cantar el canto Cristo Rey, utilizado en peregrinaciones y actos solemnes.
A partir de ese momento, los sacerdotes comunicaron lo acontecido a la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, y estos a su vez a la Conferencia del Episcopado Mexicano.
La hostia con la mancha rojiza fue estudiada durante seis años, y después de decenas de análisis, los científicos determinaron que la forma sangraba.
Se determinó que era sangre tipo AB, y que el tejido encontrado en la hostia correspondía al músculo del corazón.
Se determinó que la sangre salía del interior de la hostia, y que se trataba de sangre de un paciente vivo.
A raíz de los análisis, se reveló que la sangre correspondía a la hallada en la Sábana Santa de Turín, Italia, con la cual habría sido envuelto Jesús tras morir en la cruz hace más de 2 mil años.

